Kultura - 22/09/2009
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Partieron hacia el Nuevo Continente hace más de cincuenta años para desempeñar una profesión hoy casi desaparecida. Los 'pastores americanos' celebraron el domingo su reunión anual en Auritz-Burguete para recordar el tiempo en el que emigraron.
La mayoría de ellos partió cuando rondaban la veintena, sin saber una palabra de inglés y sin plantearse cuántos años pasarían al otro lado del charco. Sucedió a finales de los años 50 y en los primeros años de los 60, cuando cientos de personas de Etxalar, Baztan, Ibañeta o de algunos pueblos de Iparralde cercanos a la muga con Navarra, hicieron las maletas rumbo a América para trabajar como pastores. La falta de oportunidades laborales y la necesidad de enviar dinero a las familias convirtió el viaje en casi una costumbre para muchos jóvenes de la zona, que se reencontraban en el Nuevo Continente con los amigos y parientes que marcharon antes que ellos. Como se vienen realizando desde hace cuatro años, los pastoresamericanos volvieron a reunirse el domingo para recordar sus historias y homenajear un oficio prácticamente desaparecido hoy en día.
Unas 500 personas se citaron en Auritz-Burguete, el municipio que albergó la fiesta este año, donde arrancaron la jornada asistiendo a una misa amenizada por las corales de Orreaga y Aurizberri. Aunque la lluvia alteró el programa que los organizadores tenían previsto, los asistentes pudieron disfrutar de la actuación de los bolantes de Varcarlos y de la obra de teatro que los vecinos de los pueblos cercanos habían preparado, en una fiesta que contó, entre otros patrocinadores, con la colaboración de Diario de Noticias y Udalbide. Bajo el título Fui a Nevada dejando a las mujeres solas , los actores hicieron hincapié en la figura de los familiares que se quedaron en el pueblo a la espera de que volvieran los suyos. Como colofón, los participantes degustaron una comida popular en el frontón de la localidad.
Laura Igantzi, responsable de la organización del Ameriketako Artzain Eguna, destacó que el objetivo de la jornada es `que se junten estos pastores, que recuerden sus vivencias y aquellos tiempos y hacerles un homenaje a todos ellos´. Una finalidad que se cumplió con creces. Antiguos pastores y familiares se reunieron en la casa de cultura, que albergaba una exposición fotográfica en cuyas imágenes se iban reconociendo sus protagonistas mientras disfrutaban de un hamaiketako .
Juan Bengoetxea , vecino de Eraso, demostró que recuerda perfectamente el día de su partida. `Me marché un 31 de agosto de 1966. Como todo el mundo de por aquí, me fui porque no había trabajo´, explicó. Viajó con 18 años y se estableció en California, donde ya se había establecido su hermano. Recordó la tristeza con la que se quedaron sus padres y sus dos hermanas, a quienes enviaban el dinero que ganaban. Bengoetxea confiesa que, aunque había tenido contacto con las ovejas, no conoció realmente el oficio hasta que estuvo allí. `Nos tocaba aprender, el patrón mandaba y nosotros teníamos que hacer´, explicó.
Leoncio Arburua , natural de Etxalar, se estableció también en California, `cerca de la ciudad de Fresno´ donde, según recordó, se acercaban cuando tenían vacaciones. `Íbamos a donde habíamos oído que estaban otros conocidos, gente de la zona de aquí´, relató. Los dueños del rancho donde trabajó Arburua provenían del valle de Erro, así que el idioma nunca supuso un obstáculo para él. El momento más duro lo vivió cuando llevaba un año en América. Le avisaron de que su madre había fallecido, pero no pudo ir a despedirla. El viaje era demasiado costoso en tiempo y en dinero: `Entonces no había posibilidades como las de ahora para viajar´. Junto a él, su amigo Felipe Mendeguía , que pasó once años en Nevada, también se refirió a los circunstancias difíciles que atravesaron allí. `Pasamos momentos duros. Recuerdo que el patrón nos traía la comida cada ocho días´, rememoró. Casi todos echaban en falta a su familia aunque, como señaló Mendeguía, eran pocos los casados que emigraban. `La mayoría de los que nos marchábamos entonces estábamos solteros porque éramos muy jóvenes´, aseguró.
Sin embargo, no todos recuerdan esos años con tanta crudeza. Mitxel Aire , de Urepel, afirmó no haber conocido `la experiencia dura´. `Yo no he sufrido. Sólo estuve un año como pastor en invierno, y en California, que no es un estado tan duro como otros´, detalló. El tiempo restante de los cinco años y medio que permaneció fuera, trabajó ordeñando vacas y, en lugar de en una caravana, como la gran mayoría de los pastores, se alojó en una casa que compartía con otros jóvenes de Irurita, Sunbilla etc. `Hablábamos en euskera, y con los animales no hay problemas de idioma. A las vacas y a las ovejas les da igual´, añadió.
Miguel Larraburu resume su experiencia en una palabra: Durísima. Aun así, reconoce las ventajas de vivir en América. `La vida allí es diferente, nadie se mete con nadie. Cada uno hace su vida y no critican´, recordó. Además, el factor económico resultó otra clave indiscutible que le animó al viaje: `En Los Ángeles, donde trabajé en una carnicería grande, en las horas extras ganábamos más que aquí trabajando ocho horas´.
Fuente: http://www.noticiasdenavarra.com/ediciones/2009/09/21/vecinos/pamplona/d21pam23.1728245.php
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